¿Qué disciplinas o profesiones intervienen en la conceptualización, diseño, construcción, operación y mantenimiento de un sistema ferroviario?

En los últimos años nuestro País ha retomado fuertemente la movilidad de personas y bienes por medio del ferrocarril como una palanca de apoyo al desarrollo social y económico, pero, me he preguntado, ¿qué especialistas participan de esta decisión y quienes la hacen realidad?, ¿mexicanos, extranjeros?

¿Después de tantos años de sequía en construcción de nuevos proyectos férreos conservamos un liderazgo técnico?

Estos temas dan para mucho, pero por este domingo solo repasaré un listado enunciativo de que especialidades tienen cabida en la construcción de un TREN (nombre coloquial).

Un primer marco es la Política Pública de movilidad, donde se define en un escenario de mediano a largo plazo como las personas y los bienes se moverán en nuestro territorio estableciendo las palancas que queremos fortalecer, ahí tendremos movilidad aérea, carretera, por río, por mar y/o por ferrocarril, con sus particularidades cada una cumple un objetivo dentro de un sistema armónico, todas generan una multimodalidad que es necesaria y solo a través del correcto diseño e implementación de la política pública se debe definir como integramos esa movilidad efectiva que todos esperamos.

Ejemplos en el mundo existen con diferentes esquemas de prioridad, tipo de inversión, pública o privada, ventajas y desventajas orográficas, fluviales, quedando la tarea de acomodar todas las variables de la ecuación y definir el sistema de movilidad más adecuado.

Como esta nota va sobre el TREN comentaré sobre él y aquí pido un breve cierre de ojos para que el lector recuerde alguna imagen de un TREN y/o traiga a su mente algún viaje que haya disfrutado por ferrocarril.

Colaboración entre profesiones.

Usualmente se habla de las etapas en que debe basarse la decisión de construir un gran proyecto, cualquiera que sea, y el ferrocarril no es la excepción, lo que no se debe dejar de lado es que cada momento requiere de especialistas de diversas disciplinas que con rigor profesional aporten los conocimientos que cada etapa demanda y para lo cual tenemos las diferentes divisiones de una gran obra y luego una relación no limitativa de las especialidades que participan en alguna o varias de las diferentes etapas de los proyectos.

Primero presento una lista de las etapas (no limitativa) de un proyecto:

· Plan Maestro

· Estudios: Análisis de riesgo, Impacto urbano, Impacto ambiental, Impacto social, Evaluación Económica, Financiera y Social, Leyes y Reglamentos, Movilidad segura para todos y todas.

· Proyecto Conceptual

· Proyecto Ejecutivo

· Construcción

· Operación y Mantenimiento: RAMS; plan de calidad; plan de seguridad patrimonial; plan de seguridad laboral, etc.

Todo lo anterior con la visión Federal que aplique, pero nunca dejando de lado las condiciones locales de habitantes y patrimonios de distinto tipo.

Estas etapas se pueden llamar de diferentes formas y acomodarse en diferentes ordenes, pero los proyectos para ser exitosos deben de contar en cada paso con profesionales de cada especialidad comprometidos con su profesión, con el proyecto en cuestión y con los inversionistas ya sean privados o la población de un País cuando los fondos son públicos.

Las diferentes profesiones que se requieren de manera enunciativa, mas no limitativa, son: ingenieros civiles, geólogos, geofísicos, mecánico-eléctricos, topógrafos, en comunicaciones y electrónica, en robótica, industriales, químicos, arquitectos, diseñadores, actuarios, sociólogos, urbanistas, contadores, abogados, valuadores en diferentes especialidades, biólogos, médicos, especialistas certificados en seguridad ferroviaria, etcétera; una disculpa a aquellos que no mencione en su especialidad.

Claro que sin duda hay que tomar en cuenta a toda la gama de técnicos y obreros (en masculino y femenino) que también participan en estos proyectos y que pueden estar en el frente de obra o en las fábricas que suministran los insumos, en los bancos de materiales, aduanas, fletes y la lista crece con cada etapa que recuerdo de los estos grandes caballos de acero.

Como tema complementario vale mencionar que en México existen universidades, institutos, centros de enseñanza, agrupaciones gremiales que sin duda pueden proveer a cualquier inversionista público y/o privado con los recursos humanos altamente capacitados para: imaginar, bosquejar, diseñar, construir, poner en operación, mantener y explotar adecuadamente cualquier sistema de ferrocarril que tenga la viabilidad avalada por los estudios que fundamentaron su construcción.

Por lo anterior, me siento seguro de que en México existen todos estos recursos humanos. Lo que falta por confirmar es que tengan esa participación predominante en los actuales proyectos y que se estén generando esas generaciones de expertos en materia ferroviaria para atender los 50 años que mínimo requiere una inversión de este tipo.

No puedo dejar de mencionar a todas aquellas empresas extranjeras que han aportado sus conocimientos y experiencias desde hace muchos años en bien de nuestra industria ferroviaria.

Por ahora sigamos disfrutando de nuestro paseo en TREN, en breve podremos platicar sobre nuestro nuevo liderazgo ferrocarrilero.

Hasta pronto.

Ing. José Francisco Castillo Ojeda
Miembro del Comité del Transporte
Subcomité de Ferrocarriles del CICM

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